La ruta es la segunda casa de Lorena Paola. Lleva acumulados miles de kilómetros sólo en lo que va del año en su recorrido por el país para presentar una nueva versión de “La Cenicienta”, el cuento clásico europeo que comenzó como una leyenda oral hasta que el francés Charles Perrault la transformó en escrita en 1697.
En estos tres siglos y algo más, la historia tuvo distintos cambios sin alterar su espíritu. En la puesta que Paola trae hoy al teatro Alberdi de Tucumán, la actualización está presente, pero manteniendo el núcleo central de una joven agobiada por su madrastra y sus hermanastras, que huye para participar de una fiesta a la cual no estaba invitada, pierde su zapato y gana el corazón de un Príncipe.
Pero aparte de lo permanente, está lo nuevo de la propuesta que dirige Darío Trocce y que la actriz le relata a LA GACETA en medio de su viaje por el NOA, en el tercer intento de comunicarse que resultó exitoso, como el baile de gala en el cual la Cenicienta encontró el amor.
“Mantenemos lo original, pero actualizado a 2015, con una Cenicienta que no es tan sumisa como siglos atrás ni un Príncipe tan acartonado. Más bien es un nene tierno que no se quiere casar, sino tocar la guitarra y cantar todo el día. Hay un duque que le enseña a ser caballero y un hada madrina que me enseña modales. Mis hermanastras y mi madrastra están totalmente locas y disparatadas, y la obra está llena de chistes, de gags y de giros para los padres, porque la idea es que todos pasen un muy buen momento y que nadie de la familia se aburra”, explica la protagonista.
- ¿Hay un cambio en la forma de hacer teatro para los chicos?
- Los nenes de ahora tienen otros códigos y lenguajes, están mucho más despiertos y es más difícil llamarles la atención que antes. Hoy se distraen de la nada, con tanta información, tanta computadora y tanto juego virtual que hay, son más complicados de convencer. Esta puesta tiene el humor de las nuevas películas para chicos, con una estética muy moderna, mucha tecnología multimedia, una gran coreografía y otros ingredientes. Montamos una pantalla multimedia que atrae mucho a los chicos, que están todo el tiempo participando e interactuando con los personajes, y con códigos dirigidos a los grandes, así cada uno se siente atraído por algo en especial.
- Estás especializada en el teatro infantil...
- Me gusta especialmente porque es el público más exigente. No es fácil sino todo lo contrario, porque es el más espontáneo; si les gusta está todo bien, pero si no, empiezan a hablar, a caminar, a pedir cosas, a ir al baño. No tienen filtro, pero es doblemente gratificante cuando te abrazan y te dicen que te quieren. Recibir al final el aplauso y el cariño de los chicos, que nos esperan para sacarse fotos, es muy lindo porque se quedan prendidos con el personaje.
- ¿Y cómo es la relación con los padres?
- También muy especial por el pasado que tenemos juntos. Ellos se quieren sacar fotos conmigo, pero con la complicidad de cuando yo era chiquita, de haber compartido la época maravillosa de nuestra infancia en común, con un montón de recuerdos.
- A casi 35 años de carrera, ¿cómo te sentís en el presente?
- Estoy plena. Puedo elegir lo que me gusta, lo que me provoca pasión. Para un artista, poder elegir es un privilegio. Esto es lo que amo, me gusta estar yendo de ciudad en ciudad, recorriendo el interior de este país tan lindo y compartirlo con gente hermosa. Es toda una vida con este ritmo, que empezó con mi hijo muy chico y que ahora tiene 17 años. Las giras es lo que más me gusta: a ésta la comenzamos en mayo y terminamos en agosto, y en julio tendremos un mes sin volver a casa.
- ¿Extrañás la televisión?
- Está muy rara. No estar en la pantalla no quiere decir que uno no esté trabajando porque, por suerte, hay muchos caminos. Estoy permanentemente en actividad. Para televisión no tuve una propuesta que me convenza ni que me interese demasiado. Hay mucha exposición y no me gusta eso, soy un bicho raro. Me adapto cuando debo hacerlo, pero si puedo escaparle, lo hago. Estoy haciendo radio en Buenos Aires en AM 1240, todos los días de 8 a 12, que era lo pendiente. Tiene una magia increíble y le llegás a la gente desde otro lugar. Ahora tengo una pequeña licencia en la emisora pero soy como una corresponsal forzada.
- ¿Se puede estar en la televisión sin estar en el escándalo?
- Claro que sí, hay un montón de actores y de actrices que lo hacen. Hay productos independientes que hacen ficción y que son muy importantes. Es cuestión de cada uno elegir qué hacer; respeto mucho la decisión individual, me fijo en lo mío y no juzgo a los otros. Algunos hacen una carrera en base a lo mediático y les va bárbaro. Si lo sostienen o no es otro tema, pero yo opto por lo que quiero hacer.
ACTÚA HOY
• A las 16 en el teatro Alberdi (Crisóstomo Álvarez y Jujuy).